lunes, 25 de mayo de 2009

Perdí mi rosita de ébano

Gracias bendito internet por haberte cruzado en mi camino; gracias, ya que por ti pude rencontrar a alguien que fue muy importante en mi vida. Para quienes no sepan a lo que me refiero les contaré una novela de gitanas y monumentos de ébano, de partidas sin despedidas y de cuartos de alquiler.
...corrían los inicios de un nuevo milenio cuando esta historia empieza a tomar forma. Rosita era una chica linda como noche de primavera, húmeda como parque en invierno. Tenía el candor de una playa en verano; pero me dejó triste como hoja en otoño.
Y ese fue su único defecto, no haberse enamorado lo suficiente de mi, no haberse dado cuenta que me abandonaba en el olvido de miles de kilómetros, y que nunca se despidió.
Yo pude haberla esperado tal como ella lo hizo cuando la dejé plantada por quedarme a ver a unos payasos, yo habría alquilado no sólo un cuarto sino la tierra entera para ella, todo por ella.
Pero la historia giró al revés, yo era el jardín que lloraba por la rosa arrancada, por la flor que no dejaron crecer. Ahora ella se llama Rose, vive cruzando los coyotes, y aunque regresa de cuando en vez a mi vera, ya no camina sola.
Adiós Rosita linda, que te fuiste a perfumar otro huerto, que ya diste fruto y muy pronto darás uno más. Me quedo con tus manos oscuras, me quedo con la alegría de aquellos payasos, me quedo con tus abrazos en mitad de un parque. Que suerte que ya no creo en gitanas, ni siquiera ellas podrían haber vaticinado que volvería a ver a mi Rosita de ébano.

1 comentario:

Fapi dijo...

rosita, rosita? me suena, me suena