miércoles, 12 de diciembre de 2012

Del cine, el fútbol y sus vicios.

Corría el año 2003, mi objetivo de alejarme de ti había funcionado. Quizá no del todo, pero servía de alivio. No verte. no saber nada de ti. En ese afán por borrarte de mi pensamiento, empecé a pensar en darme una oportunidad. En buscar la suplente que haga los amagues más caletas, que no me meta autogoles y que no pida tiempo cuando está ganando. En el trabajo me dijeron que el pago de aquel mes laboral sería saldado con entradas al cine. Bueno, a esas alturas de la vida, todo es bueno en cuanto no sea tan malo y más si uno es calichín. Regresaba a mi casa con los benditos boletos para un viejo cine ahora extinto, el colectivo estaba lleno. A mi costado viajaba una chica, algo flaca, algo pálida; bueno estaba en algo. Hice un amago de coquetería mas no se dio por aludida, fue entonces cuando decidí ir de frente, sin roche y al balón con los toperoles en alto... -Hola! -Ehh... hola? -¿quieres ir al cine? Así inicié esta relación que se prolongó por algunos meses. En el trayecto hacia su casa, debía preguntarle su nombre, la hora que podía volver, y si realmente había aceptado porque deseaba ir o porque solo quería sacarme de encima. quitar mi marca férrea. Fui a la universidad, fanfarroneé ante mis amigotes, unos no creyeron otros tampoco. Llegada la tarde fui puntual a la vivienda de ella, de esa chica que lloraba por un ángel y pensaba no merecerse nada en la vida. Salió en pijama, no me había creído. Foullll... tiro libre por izquierda: -Voy a cambiarme. ¿me esperas? -claro, si quieres te ayudo (eso lo dije suavecito, casi sin decirlo. ella no escuchó, como mentada de madre al árbitro) Tomamos un carro rumbo a la pantalla grande, a la previa. El título de la película fue algo como: "Virus", de la trama ni me pregunten, pero de mi trama si les puedo contar que inicié una conversa un tanto confianzuda, medio salvaje, medio animal a lo Puma Carranza, de cuchilla. Ella estaba a la altura, se portó bien. Muy bien he de decir. Nos besamos. la besé. la película avanzaba sin que le preste atención. Terminó, al fin. La llevé a mi casa. para qué describir lo que hicimos en la alfombra, si basta con resumir que le besé hasta la sombra... y un poco mássssss. Arjona sonaba en el carro que nos llevaba al paraíso, a la primavera... Al día siguiente hicimos nuevamente el amor. nos salía bien, nos gustaba hacerlo. una vez más... hasta que le dije que la quería, que la amaba... grave error... acción fuera de juego.... banderín en alto. No quería estar en mi equipo de a dos. había sido fichada por otro. no tuve su carta pase. ahora diez años después, juega en otras ligas, quizá mayores, pero ya no en mi torneo, por ahora no. Después de algunas pichangas, de algunos campeonatos relámpagos entre nosotros, la química cambió, la película se veló. las luces se apagaron en el coloso de la avenida del deporte. Te saludo en este día especial para ti morena. Nunca claudicaré en la loca idea de escuchar de tu boca que alguna vez me amaste. o me quisiste. o tuviste cariño, amistad. algoooo. pero por Dios!!! dime que sentiste algo más que placer... yo si...