lunes, 21 de mayo de 2007

Siempre pienso en ti

Hola mi bebé, ¿cómo estás?, ¿bien?, espero me puedas oir; quiero que sepas que te amo, desde lo más profundo de mi ser, desde ese ricón que te tengo reservado, allí donde tú vivirás eternamente. Además deseo que sepas que te aguardo con locas ansias, con las ganas más grandes de poder cogerte entre mis brazos y decir que te amo, saberte mi bebe.
Hoy he pensado en ti cuarenta y tres veces y me esperan miles de veces más, y cuanto más te pienso más te quiero y más te espero.
Aún tus pulmones no sienten el aire que recorren mis palabras y tus manos no tocan lo sutil de mis cantos, que elevo cual plegaria al divino por tenerte aqui.
Tus ojitos todavían no ven el bello universo que estoy preparando para tus días, ya he pintado miles de estrellas en tus largas noches; sólo pido estar a tu lado al menos hasta que me llegue la hora de partir.
Tu mami se encuentra junto a mi, ah! lo olvidaba, si tú estás dentro de ella.
Siempre ten en tu mente que eres la alegría de mi vivir y que nada ni nadie en el mundo me ha de separar de tu pecho.
Cuidate y cuida a mamá; eternamente tuyo.
Tu papito...el gordito.

jueves, 17 de mayo de 2007

Amanecida número 1


Imaginé que las amanecidas vendrían con la llegada de mi bebe, pero me equivoqué. Anoche, fue la primera trasnochada a causa de mi bebe, y es que mi Gelen aún tiene vómitos y para variar tiene gripe; obvio que ello la tiene más flaca de lo que ya es.
Luego de despedir a unos amigos que habían llegado a mi casa en plan de trabajo, la negrita me pidió que le prepara un platito de fideos.
La aventura culinaria inició con el respectivo lavado del servicio, recolección de los ingredientes-no habían muchos-y empezar la labor. Eran aproximadamente las doce y media de la noche.
Hacía mucho tiempo que no cogía la olla, la misma que un poco indrédula se resistía a mis manos, le conté que debía hacer un platillo para mi panzona. La redondita olla me confesó algo que se la tenía muy bien guardada; me dijo: Mi querido Giancarlo, esta noche tú y yo tendremos un romance furtivo, sólo necesito que me enchufes para poder calentarme, y el resto déjamelo.
Yo te haré hervir todo lo que me pongas dentro, hasta que ya lo tengas bien cocido.
En mi situación de austeridad, no podía rechazar tamaña oferta...se veía irresistible, no me quedaba de otra, así que le metí mano.
En efecto, le puse el fideo dentro, algo de sal y a esperar la calentura.
No pasarian muchos minutos para que la redondita se pusiera chaposita e iniciara su danza interna, burbujas por aquí, burbujas por allá y lo de adentro...blandito.
Luego de desconectarla retiré el contenido y le propiné un baño de sabor, algo de leche y cebollita...para que arda.
Cuando lo puse todo en un plato y procedí a servirlo, sólo cogieron dos...si sólo dos.
Parece que a la negra no le gustó mi comida...bueno para otra será.
Me olvidaba, eran ya las 3 de la mañana.

miércoles, 9 de mayo de 2007

Se acabaron las citas.

No imaginé que La Buena Noticia traería tantas cosas consigo. Yo era un tipo que detestaba hacer largas colas para solicitar un servicio, siempre trataba de saltarme el esfuerzo y evitar la fatiga.
Con esto de llevar un control estricto para la salud tanto de Gelen como de mi bebe, debíamos realizar toda una batería de análisis y exámenes para evitar cualquier contratiempo en el embarazo y tener un alumbramiento feliz-me leo y no me creo- y asi tener una linda familia.
Pero esto de hacer colas te mejora la vida, pues te levantas más tempranito, conoces gente, te enteras de otras enfermedades, que tienes derechos que no te imaginabas y en fin una serie de eventos que únicamente te enteras cuando haces cola.
La primera cola que hice fue para sacar consulta con la obstetra; dos horas con cincuenta y cuatro minutos, 29 segundos, tres viejas colonas y un vigilante amargado.
Al llegar a la ventanilla conoci a la que sería mi gran amiga, y es que a la maldita la recuerdo todos mis días. Ella es una tipa típica, una frustrada doctora que se conforma con dar citas. Y me disculparán las excluídas, pero es que estas féminas piensan que vamos a pedir un favor, por mi madre que nada más quiero verla para que me entregue el ticket de atención.
Las siguientes oportunidades en que tuve que formar mi colita, aprendí que uno tiene que ser una "mosca caleta", ¿Cómo así?; pues fácil, sólo tienes que llegar temprano más o menos a las 4 de la mañana, llevar tu colchita, y pelarte de frío.
Una de las frases que no había escuchado decir a una chia era: " Se acabaron las citas", eso si que duele, y no es que no deseaba salir a bailar o cenar con la chica, no, no, no; lo que yo quería era una cita médica, tan difícil es tener una cita.
Ahora ya se que debo ir temprano, abrigarme, escuchar atento a las viejitas, y rogar que no se acaben las citas.

viernes, 4 de mayo de 2007

La Buena Noticia

Para quienes crean que en este artículo encontrarán la formula secreta para la buena redacción de algún escrito periodístico, pues simplemente se "quemaron"; aquí voy a volcar todo mi lado sensible, ese aspecto que los hombres nos reservamos en muchas ocasiones.
La idea de ser padre, ya había rondado mi cabeza durante buen tiempo, pero las cosas no son tan fáciles me decían, otra voces por allí refutaban: "pero si ya llevan buen tiempo juntos". La cosa es que yo quería tener un hij@ pronto, por mi fuera mañana mismo. La que ponía el parche era siempre mi esposa, todavía no se le cocinaba la imagen de verse convertida en una madre; hecho que le costaría muchos sacrificios, muchos de ellos irrevocables...
Hasta que el momento de las dudas llegó, al decir dudas, me refiero a que la situación comenzó con la ausencia de la ruler, me entienden verdad, ya pues no sean corchos, no le vino la menstruación a mi esposa pues....caray con ustedes. Y la pregunta fue lanzada: ¿Amor hace cuánto que no te viene...?, obvio que con la respectiva cara de pavo y esa sensación de que no lo esperabas, practicamente un fingido¡Ohhhhhh!
Pasaron algunos días entre que si y que no. Algunas adivinas, trataban de dar con el acertado resultado, no faltó la que me dijo que si estaba embaraza mi esposa, que además sería mujercita, del signo escorpio, con ojos marrones y estudiaría Ciencias de la Comunicación; lo último si no se lo creí, pues nadie es tan tonto como para errar dos veces.
La duda ya estaba creciendo, no sólo en la barriga; fue entonces que decidimos realizar el test de embarazo. 6 soles que se fueron literalmente al agua, salió como resultado que no había existido fecundación. Pero resultó ser la cosa más falsa.
De pronto Gelen (mi esposa) inició la etapa sintomática, carambas no me digan que no entienden, para lllorar con ustedes.
Le daban mareos, vómitos y otras cosas. Fue entonces que yo, todo inocente e inmaculado, le formulo la más ingenua de las interrogantes....¿amor, no estarás embarazada? jijiji... Demás está decir que nuevamente realicé el ritual del pavo pro navidad...cara distendida, brazos alicaidos, pico apretado y rabadilla acongojada.
El día de la buena noticia llegó al fin, fue el 4 de abril último; con Gelen decidimos efectuar la "prueba de sangre"-suena a título de serie fotocopiada-la misma que cuesta alrededor de 20 a 30 soles, ello dependiendo de la cara de angustiado con la que te presentes.
Para darle más sabor a la cosa, no había sencillo, debí recorrer unas 7 u 8 cuadras para poder fraccionar el billetito de a 100, fui a parar en la editorial suelazo, compré unos textos del año 70, sobre el nacimiento de los bebes; le pregunté al pirata reducidor, que si me salía negativo el examen de embarazo (no el mío, sino el de Gelen), yo podría devolver el librillo o en todo caso cambiarlo por otro sobre: "Cómo acertar para embarazar a tu esposa". El viejo respondió: No seas gracioso gordito.......
Cuando volví al centro de salud, y luego de haber cancelado, nos enviaron a un tercer piso. Allí una dulce enfermera de instituto nocturno, nos esperaba con una gran jeringa; suerte que no era para mi.
Procedió a extraerle la sangre a mi flaquita, y nos pidió esperar una horita nomás, obvio que podría ser más o es posible que menos, uno nunca sabe.
Los minutos continuaron su recorrido matutino; en la habitación éramos sólo Gelen y yo. Basta con decir que nos leímos casi todo el librillo, leímos hasta la bibliografía.
Es de pronto que una voz conocida llamaba a Gelen. Era la enfermera, caminó hacia nosotros, estiró su brazo, nos entregó un sobrecito y se retiró, Yo imaginaba que la muy blanca dama nos diría con voz de ángel de anunciación: FELICITACIONES. Pero nada, hizo media vuelta y se retiró a seguir sacando sangre.
Nos sentamos, leímos la carátula, tampoco decía nada, abrimos el bendito sobre y se asomó una palabra...y saben cuál era esa palabrita...pues claro, era La Buena Noticia.