
Para quienes crean que en este artículo encontrarán la formula secreta para la buena redacción de algún escrito periodístico, pues simplemente se "quemaron"; aquí voy a volcar todo mi lado sensible, ese aspecto que los hombres nos reservamos en muchas ocasiones.
La idea de ser padre, ya había rondado mi cabeza durante buen tiempo, pero las cosas no son tan fáciles me decían, otra voces por allí refutaban:
"pero si ya llevan buen tiempo juntos". La cosa es que yo quería tener un hij@ pronto, por mi fuera mañana mismo. La que ponía el parche era siempre mi esposa, todavía no se le cocinaba la imagen de verse convertida en una madre; hecho que le costaría muchos sacrificios, muchos de ellos irrevocables...
Hasta que el momento de las dudas llegó, al decir dudas, me refiero a que la situación comenzó con la ausencia de la
ruler, me entienden verdad, ya pues no sean corchos, no le vino la menstruación a mi esposa pues....caray con ustedes. Y la pregunta fue lanzada: ¿
Amor hace cuánto que no te viene...?, obvio que con la respectiva cara de pavo y esa sensación de que no lo esperabas, practicamente un fingido¡Ohhhhhh!
Pasaron algunos días entre que si y que no. Algunas adivinas, trataban de dar con el acertado resultado, no faltó la que me dijo que si estaba embaraza mi esposa, que además sería mujercita, del signo escorpio, con ojos marrones y estudiaría Ciencias de la Comunicación; lo último si no se lo creí, pues nadie es tan tonto como para errar dos veces.
La duda ya estaba creciendo, no sólo en la barriga; fue entonces que decidimos realizar el test de embarazo. 6 soles que se fueron literalmente al agua, salió como resultado que no había existido fecundación. Pero resultó ser la cosa más falsa.
De pronto Gelen (mi esposa) inició la etapa sintomática, carambas no me digan que no entienden, para lllorar con ustedes.
Le daban mareos, vómitos y otras cosas. Fue entonces que yo, todo inocente e inmaculado, le formulo la más ingenua de las interrogantes
....¿amor, no estarás embarazada? jijiji... Demás está decir que nuevamente realicé el ritual del pavo pro navidad...cara distendida, brazos alicaidos, pico apretado y rabadilla acongojada.
El día de la buena noticia llegó al fin, fue el 4 de abril último; con Gelen decidimos efectuar la "prueba de sangre"-suena a título de serie fotocopiada-la misma que cuesta alrededor de 20 a 30 soles, ello dependiendo de la cara de angustiado con la que te presentes.
Para darle más sabor a la cosa, no había sencillo, debí recorrer unas 7 u 8 cuadras para poder fraccionar el billetito de a 100, fui a parar en la editorial suelazo, compré unos textos del año 70, sobre el nacimiento de los bebes; le pregunté al pirata reducidor, que si me salía negativo el examen de embarazo (no el mío, sino el de Gelen), yo podría devolver el librillo o en todo caso cambiarlo por otro sobre:
"Cómo acertar para embarazar a tu esposa". El viejo respondió: No seas gracioso gordito.......
Cuando volví al centro de salud, y luego de haber cancelado, nos enviaron a un tercer piso. Allí una dulce enfermera de instituto nocturno, nos esperaba con una gran jeringa; suerte que no era para mi.
Procedió a extraerle la sangre a mi flaquita, y nos pidió esperar una horita nomás, obvio que podría ser más o es posible que menos, uno nunca sabe.
Los minutos continuaron su recorrido matutino; en la habitación éramos sólo Gelen y yo. Basta con decir que nos leímos casi todo el librillo, leímos hasta la bibliografía.
Es de pronto que una voz conocida llamaba a Gelen. Era la enfermera, caminó hacia nosotros, estiró su brazo, nos entregó un sobrecito y se retiró, Yo imaginaba que la muy blanca dama nos diría con voz de ángel de anunciación: FELICITACIONES. Pero nada, hizo media vuelta y se retiró a seguir sacando sangre.
Nos sentamos, leímos la carátula, tampoco decía nada, abrimos el bendito sobre y se asomó una palabra...y saben cuál era esa palabrita...pues claro, era La Buena Noticia.